Evaluación Voluntaria de Riesgos

Evaluación Voluntaria de Riesgos del Cobre

Esta evaluación exhaustiva, completada por la industria del cobre en 2008, comprende cuestiones relativas a la producción, el uso y el final de la vida útil de la cadena de valor del cobre. En términos generales, demuestra que el marco legislativo existente protege el medio ambiente, así como la salud de los trabajadores de la industria y de la población europea.

Tras una completa revisión, la evaluación de riesgos fue refrendada por el Comité Técnico de la Comisión Europea para Sustancias Nuevas y Existentes. El Comité Científico de Riesgos Sanitarios y Medioambientales de la Comisión Europea (SCHER), también realizó una revisión, aprobando las conclusiones sobre la caracterización de los riesgos para la salud humana y el medio ambiente.

En marzo de 2009, las conclusiones de esta iniciativa fueron respaldadas por las autoridades de la UE y la Evaluación Voluntaria de Riesgos del Cobre se convirtió en el primer informe de una industria publicado en el sitio web de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA).

La Evaluación Voluntaria de Riesgos concluye que:

  • El cobre es un nutriente esencial para los seres humanos, así como para todos los organismos vivos.
  • En general, el marco normativo existente protege el medio ambiente, así como la salud de los trabajadores de la industria y de la población europea.
  • Una deficiencia de cobre en la dieta habitual puede llegar a ser preocupante para la salud de algunos ciudadanos europeos – aquellos con una ingesta diaria de cobre por debajo de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de 1,4 mg de cobre/adulto (70 kg).
  • El cobre no es un material CMR (no es carcinogénico, ni mutagénico, ni tóxico para la función reproductora), ni tampoco PBT (no es persistente, ni bioacumulable, ni tóxico).

Además, la Evaluación Voluntaria de Riesgos también:

  • Demuestra que el cobre es una opción segura y ecológica.
  • Refleja el compromiso de la industria del cobre con las autoridades públicas para trabajar conjuntamente con el objetivo de asegurar los más altos niveles de seguridad medioambiental y estándares sanitarios.
  • Asegura que haya suficientes datos de alta calidad disponibles para evaluar la seguridad de los actuales procesos de producción y usos del cobre.
  • Proporciona a la industria del cobre una sólida y rigurosa plataforma científica, necesaria para cumplir con su obligaciones bajo el REACH.