El cobre en la Historia

El cobre en la Historia

La historia del cobre siempre ha estado ligada al progreso de la humanidad. Las sociedades han sufrido grandes cambios desde que hace unos 10.000 años el cobre comenzó a utilizarse por sus propiedades únicas y, hoy en día, su importancia es cada vez mayor.

Edad de los Metales

El cobre fue probablemente el primer material utilizado por la humanidad, ya que es uno de los pocos metales que puede encontrarse en su estado nativo. Los primeros humanos en trabajar el cobre descubrieron que se podía martillar fácilmente en láminas, que moldeaban con formas cada vez más complejas a medida que aumentaba su habilidad.

Los objetos hechos por estos primeros trabajadores del cobre – como puntas de flecha, cabezas de hacha, sierras, raspadores y herramientas de corte – eran mucho más resistentes que los hechos de piedra y sílex, lo que supuso un gran avance. Con la introducción del bronce, se desarrolla el arte de la fundición para separar sulfuros y óxidos del mineral de cobre.

Edad Media

Aunque el hierro se convirtió en un metal básico para todas las civilizaciones occidentales desde Roma en adelante, fue el cobre y sus aleaciones las que se utilizaban cuando era necesario combinar resistencia y durabilidad. Su resistencia a la corrosión permitió que el cobre, el bronce y el latón siguieran usándose como materiales funcionales y decorativos durante la Edad Media y en siglos sucesivos, pasando por la Revolución Industrial y llegando hasta el presente.

Revolución Industrial

La máquina de vapor de Watt, que marca el comienzo del mundo moderno, dependía en gran medida del hierro y el carbón, con una menor contribución del cobre y sus aleaciones, pero con el desarrollo de la energía eléctrica, el cobre resultó ser el metal por excelencia. Durante las primeras décadas del siglo XIX se sentaron las bases de la era eléctrica y, a partir de entonces, la demanda de cobre aumentó en gran medida.

Gran Bretaña fue el principal productor durante gran parte del siglo XIX, aunque se fueron abriendo nuevas minas en EEUU, Chile (y África posteriormente), hasta que en 1911 la producción anual de cobre a nivel mundial superó por primera vez el millón de toneladas. Con la llegada de la Revolución Industrial, surgieron nuevos usos para el cobre y comenzaron a utilizarse nuevas aleaciones de cobre.

Presente

Hoy en día, el cobre y sus aleaciones juegan un papel cada vez más importante en todo tipo de aplicaciones gracias a sus excelentes propiedades.

Así, por ejemplo, la ductilidad del cobre, que condujo a su uso en tuberías de agua durante el antiguo Egipto, queda reflejada en los incontables kilómetros de tubos de cobre que se usan en los sistemas de agua y calefacción de los edificios modernos; la resistencia a la corrosión del cobre, que impulsó a los romanos a usarlo para revestir la cubierta del Panteón, se confirma con el uso cada vez más extendido de las cubiertas y fachadas de cobre en la arquitectura contemporánea; y la conductividad eléctrica del cobre, que fue utilizada por Michael Faraday en sus experimentos que marcaron una época, sigue siendo clave en la generación de energía.

Estos son sólo tres ejemplos que muestran la conexión de las aplicaciones actuales con el pasado de la humanidad.

Futuro

El cobre es un material esencial para una gran variedad de innovaciones tecnológicas, como el vehículo eléctrico y las energías renovables. La mejora continua en el reciclaje de cobre junto con las reservas conocidas de mineral  permitirán satisfacer el incremento en la demanda de cobre previsto para las próximas décadas. Además, la investigación metalúrgica proporcionará nuevas aleaciones de cobre con propiedades adaptadas a los exigentes requisitos de las nuevas tecnologías del siglo XXI.

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