Sector marítimo

Aplicaciones marítimas

Las aleaciones de cuproníquel se utilizan en sistemas de tuberías para agua de mar, plantas desalinizadoras y para proteger estructuras en alta mar

El cobre cuenta con una excelente resistencia a la corrosión tanto atmosférica como al agua dulce. En aguas saladas, las aleaciones de cuproníquel cuentan con una mayor resistencia a la corrosión, además de tener excelentes propiedades para evitar la bioincrustación.

Los revestimientos de cobre en los cascos de madera de los navíos de guerra se introdujeron en el siglo XVIII para evitar los daños provocados por insectos y moluscos xilófagos como los teredos; también se descubrió que prevenían la bioincrustación causada por algas y moluscos, lo que podía reducir la velocidad de las embarcaciones. Esto permitía a los barcos navegar durante periodos más largos sin necesidad de limpiarlos.

Al alear el cobre con el níquel, se mejora su resistencia y durabilidad así como la resistencia a la corrosión y a la erosión propia del agua, incluyendo agua de mar, salobre y aguas tratadas. Estas aleaciones también cuentan con una excelente resistencia al agrietamiento por corrosión bajo tensión y a la corrosión por fatiga. La ventaja adicional que supone una alta resistencia a la macroincrustación lo convierten en el material ideal para diferentes usos en entornos marinos y de agua salada: plantas desalinizadoras, embarcaciones, tuberías para agua de mar, plataformas petrolíferas, jaulas para acuicultura, energías renovables en alta mar, etc.

Sitio web que ofrece información detallada sobre las aleaciones de cuproníquel con datos acerca de buenas prácticas en su diseño, fabricación y uso.