Construcción ecológica

Construcción ecológica con cobre

Las ciudades están creciendo a un ritmo sin precedentes: en la actualidad, cerca del 80% de la población de la UE reside en ciudades. Este rápido crecimiento trae consigo varios retos, muchos de los cuales se solucionan con tecnologías para edificios verdes basadas en el cobre.

Como centros de crecimiento económico, creación de empleo e innovación, las ciudades presentan muchas ventajas, pero también problemas de sostenibilidad que van desde un mayor consumo de recursos hasta el aumento de los residuos y de la contaminación. De hecho, las ciudades son responsables del 70-80% del consumo total de energía en la UE y en la misma proporción de las emisiones totales de CO2; la mitad de ambos porcentajes corresponde a los edificios.

La contribución del cobre a la construcción ecológica y saludable es fundamental tanto por sus múltiples aplicaciones en los edificios (necesidades básicas de agua, electricidad y climatización; automatización de edificios; paneles solares; puntos de carga para vehículos eléctricos…), como por ser un material natural, duradero y resistente, sin apenas costes de mantenimiento y 100% reciclable al final de su vida útil.

Para hacer que los edificios sean más verdes – esto es, que su diseño, construcción y funcionamiento minimicen los impactos negativos en el medio ambiente e incluso ofrezcan contribuciones positivas – muchos aspectos clave, como la eficiencia energética y el uso más inteligente y racional de los recursos, dependen del cobre. Cuanto más verde sea un edificio, más cobre necesitará.

Edificios verdes con cobre

Las aplicaciones del cobre en la edificación sostenible son casi ilimitadas, con más de 100 posibles usos. En su conjunto, estas aplicaciones tienen un inmenso impacto positivo en la eficiencia energética y el rendimiento medioambiental de los edificios.

El cobre también es un componente clave en muchas tecnologías bajas en carbono, como los vehículos eléctricos, los paneles solares térmicos y fotovoltaicos, las redes energéticas inteligentes y los sistemas de climatización basados ​​en refrigerantes naturales. Como tal, el cobre es fundamental para mejorar la eficiencia energética, la calidad del aire en interiores, los costes del ciclo de vida y la calidad del agua. Si además tenemos en cuenta que muchos productos de construcción que contienen cobre presentan una proporción elevada de contenido reciclado (a menudo, más del 80%), está claro que el cobre es una material sostenible esencial para la contrucción de ciudades más verdes e inteligentes en Europa.